A finales de los años 80 se fundó en Santiago de Compostela la Asociación Profesional de Galerías de Arte de Galicia con el objetivo de aunar los intereses comunes de una serie de pequeñas empresas que en aquel momento realizaban en solitario una ardua labor de promoción y exhibición de artistas contemporáneos.

La situación cultural y social provocaba que la mayoría de los creadores se viesen obligados a salir fuera de Galicia para mostrar sus trabajos y así poder sobrevivir en un ámbito de comportamiento menos hostil hacia la modernidad en general. Tras la puesta en marcha de apuestas institucionales como fueron la creación del CGAC o MARCO, centros que han normalizado las relaciones del público con la existencia y manifestaciones del arte contemporáneo, el panorama ha cambiado y actualmente quince galerías están asociadas, siendo cinco de ellas admitidas regularmente en Arco.

La profesionalización del sector y un tímido aumento del coleccionismo han marcado la tendencia expansionista del medio galerístico gallego en los últimos años. Actualmente y, sin grandes saltos por provincias, es habitual que la iniciativa privada mantenga muy alto el nivel de interés de sus propuestas expositivas arriesgando al máximo para mostrar en sus salas las obras más recientes de los mejores artistas gallegos en igualdad de condiciones con las figuras más relevantes del panorama nacional e internacional.